Como hacer un automasaje para las piernas cargadas

Es muy común que al llegar la noche, nos encontremos con las piernas algo cargadas, es una molestia que suele tener el origen en una inadecuada dieta o en la retención de excesivos líquidos. Esto suele ser más común en las mujeres que en los hombres.

¿Cómo hacer el automasaje?

Este automasaje para las piernas cansadas no tiene porque durar más de 15 minutos por cada pierna, y se recomienda usar una crema de efecto frío para conseguir una buena lubricación y un efecto relajante.

El masaje se deberá realizarse en sentido ascendente, porque así se mejora la circulación de la sangre, ya que si pasas la mayor parte del tiempo de pie, la sangre tiende a acumularse en la parte inferior de las piernas, haciendo que la vuelta de la sangre hacía el corazón sea más complicado.

Debemos hacer el masaje ejerciendo tal fuerza que notemos una ligera tensión en la zona, sin pasarse, nunca ha de resultar dolorosa.

Realizaremos tres movimientos básicos:

  • Amasamientos.
  • Deslizamientos.
  • Reabsorciones.

Amasamientos: masajearemos los músculos como si fueran masa.

Deslizamientos: Empujaremos los músculos hacía arriba con la ayuda de la palma de las manos.

Reabsorción: Apretaremos los músculos de la pierna de una manera global y tiraremos en sentido ascendente ejerciendo presión.

Lo mejor sería comenzar el masaje por las piernas con unos deslizamientos alternándolos con amasamientos. Las reabsorciones las reservaremos para finalizar.

Para que la recuperación sea óptima se recomienda completar el trabajo con una serie de estiramientos. 🙂 .

 

 

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¿Qué es un exfoliante?

exfiliantekokenUn exfoliante es un limpiador con textura densa que contiene unas partículas granuladas de ararastre.

Cuando usas un exfoliante la piel queda más suave, absorbe mejor los productos utilizados en un tratamiento posterior dejando una piel perfecta.

La exfoliación sirve para eliminar las células muertas e impurezas que se acumulan en la superficie de la piel impidiéndole respirar.

Como ya sabemos, las células de la piel se multiplican, mueren y se renuevan. Con la exfoliación se acelera este proceso, por lo que la piel retoma su suavidad y flexibilidad.

¿Qué exfoliante elegir?

Existen muchos formatos, en gel, crema, en tarro, tubo… y para todos los gustos, lo único que debemos diferenciar bien es el que es para la cara y el que es para el cuerpo.

Para usar en el rostro, lo mejor es elegir exfoliantes biológicos, como bolitas de jojoba, microperlas de silicio, semillas de passiflora,

Para el cuerpo, puedes utilizar exfoliantes más fuertes como por ejemplo con cristales de sales marinas.

Usarlo es muy sencillo:

Poner una avellana del producto en la mano y aplicarlo sobre la piel limpia y húmeda, dando ligeros masajes circulares, sin frotar.

En la cara debes hacerlo de interior a exterior, descendiendo del cuello al escote. Aclarar bien con agua tibia.

Por el cuerpo es mejor empezar desde los hombros hasta los pies y después aclarar con agua caliente, para terminar acaba con un chorro de agua fría para tonificar.

En pieles secas y sensibles debería hacerse cada 15 días, en pieles normales puede hacerse cada semana, y con piel grasa, dos veces por semana.

Es muy importante acompañar la exfoliación con una buena hidratación para restaurar la capa protectora de la epidermis. Además después de la exfoliación la piel absorbe mucho mejor todos los tratamientos que quieras aplicar.

 

 

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